Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

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Se celebra el viernes posterior al II Domingo de Pentecostés.

Juan Pablo II estableció que en esta solemnidad se celebre en la Iglesia la Jornada mundial por la santificación de los sacerdotes.

La solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús recuerda el misterio del amor de Dios por cada hombre y mujer. -Juan Pablo II. 10, Junio, 2004.

«Esta fiesta recuerda el misterio del amor que Dios siente por los hombres de todo tiempo, recordando el mensaje central que dejó Cristo al aparecerse a una religiosa francesa de la Visitación, Santa Margaría María Alacoque (1647-1690).

Queridos jóvenes, os invito a prepararos, en la escuela del Corazón de Cristo, para afrontar con confianza los compromisos que os esperan en el transcurso de la vida.

Os doy las gracias, queridos enfermos, por la especial ayuda que ofrecéis al pueblo cristiano, aceptando el cumplimiento de la voluntad de Jesús crucificado, en fecunda unión con su sacrificio salvífico.

… Recemos también para que haya santos sacerdotes, formados «según el Sagrado Corazón de Cristo».

UN CORAZÓN TRASPASADO

1. Deuteronomio significa erróneamente Segunda Ley, pero en realidad, éste es el libro que recoge compilados los últimos discursos de Moisés antes de despedirse de su pueblo, viendo cercana la muerte,. Viene a ser como la última actividad de Moisés, realizada, en las desiertas estepas de Moab, desde donde veía la tierra prometida a la que sabía que no tenía que entrar. El gran luchador por la tierra, sólo podrá verla con sus ojos, pro no entrará en ella, ni la poseerá. ¡Les ha pasado a tantos!…La estructura del Deuteronomio está formada por las últimas palabras, exhortaciones y advertencias de Moisés al pueblo que ha dirigido cuarenta años y con el que ha pasado de todo: Dolores y glorias. Críticas, fracasos y desconcierto. Pero, sobre todo, esperanza. Como cualquier jefe espiritual que ama a su pueblo con fuerza y desea enderezar sus caminos, ha tenido que llorar sus extravíos, su furia, su crítica y su maledicencia. Este libro viene pues a ser como el colofón que culmina la obra de Moisés, pero debe ser leído como fruto y condensación de un devenir que sobrepasa su obra, en la que los mejores de sus teólogos y sabios han reflexionado y dado testimonio de la madurez de un pueblo, lo que lo constituye en la predicación de un mensaje para su futuro. El Beato Padre Pedro Poveda, que eligió para dirigir la Institución Teresiana, en tiempos aciagos, a Josefa Segovia, trazó un retrato muy elogioso de su persona, pero opino que, como buen pedagogo que era, aunque destacó las virtudes de la Primera Directora, lo que pretendió es dejar a las futuras teresianas, el espejo y el modelo en que debían mirarse. Algo semejante ocurre con el Deuteronomio.

2. «El Señor se enamoró de vosotros, por puro amor de él» Deuteronomio 7,6. Ni eran los más poderosos ni los más numerosos de la tierra conocida. No tenía ningún motivo que alegar para probar la predilección de Dios y su elección. Dios ama porque ama. Dios crea el amor. Porque sabe que puede romper el cántaro, reconstruirlo, embellecerlo. Dios es como un maestro que tiene sabiduría de sobra para enseñar a su pueblo y suplir sus ignorancias y elevarle de nivel de sabiduría, hasta por ósmosis, por la acción del Espíritu Santo. Dios por Jesús, amó a su pueblo, ¿no lloró antes de morir, a la vista del Templo de Jerusalén, símbolo de su identidad? (Lc 19,41). Principalmente lloraba por su ciudad, pero también por todos los pueblos de la tierra, a quienes tenía que alcanzar la Redención.

3. Pero a la vez que les manifiesta esta declaración de amor, eleva con ella al pueblo. Sí, ya se que el pueblo zafio y primitivo no va a apreciar esa elección y se va a prostituir con otros ídolos, pero al menos, alguien comprenderá y será agradecido. Diez justos pudieron salvar a Sodoma. Y desde luego, para todos es un estímulo saber que Dios le ha preferido, le ha amado, le sigue amando. Esa fidelidad seguramente le llenará más y le reconducirá a Dios, más que la recriminación y el castigo.

4. Y para que entre por los ojos de sus hijos, Dios actúa como cualquier muchacho enamorado. En los jardines y en los árboles más gruesos, hemos visto cientos de veces dos iniciales dentro de un corazón roto por una flecha. ¿Quién puede medir la tensión apasionada con que fueron taladrados aquel corazón y aquellas iniciales y aquella flecha? Allí se encerraba toda una vida, toda una ilusión, todo un enamoramiento, que después de haber sido dicho y manifestado con ardientes palabras, no se ha saciado y lo graba, lo esculpe, lo deja allí a la vista de todo el mundo. El muchacho o la muchacha han escrito allí con sangre su amor.

5. Cuando el mundo se había enfriado, Dios llamó a una mujer visitandina en Paray-le- Monial y le enseñó un corazón, como aquel del árbol, pero éste vivo, y con una llaga ancha y profunda, chorreando sangre y coronado de espinas y en el terminal de la aorta una hoguera llameante. Y a la vista de ese corazón salido de su pecho, le dijo estas palabras: «Mira el corazón que tanto ha amado a los hombres y que a cambio sólo recibe de ellos, ofensas, injurias y pecados. ¿Quieres consolarlo tú?». Estas fueron las palabras del Corazón de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque. El Vicario de Cristo encargó a la Compañía de Jesús con el Padre Claudio de Lacolombiere, director espiritual de la Santa, predicar y extender la devoción al Sagrado Corazón.

6. «Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» Mateo 11,25. Como los semitas, sitúa Jesús la fuente de la vida emotiva, afectiva y sentimental en el corazón. Y en el suyo vive la mansedumbre, contraria a la cólera y al frenesí y a la aspereza. Ha querido describir una antítesis entre la persona y actitud de los jefes religiosos de Israel y la suya propia, tan humana y humilde y misericordiosa. Vive también la humildad, contraria igualmente al modo de proceder altanero y soberbio de los fariseos que, se las sabían todas, y que juzgaban al pueblo, no ya como un menor de edad, sino como unos malditos: «Esos malditos que no conocen la ley» (Jn 7,49). Y su magisterio estaba lleno de soberbia, y no buscaba otra cosa que «la vanagloria de su sabiduría unos de otros» (Jn 5,44); de donde nacía el despotismo y las palabras ásperas e iracundas con que trataban a las gentes que no admitían sus mandatos y que iban por otros caminos, como Jesús, a quien odiaban porque no se sometía a sus interpretaciones y a su visión religiosa, que ellos creían infalible. Junto a este defectos pecaban de pormenizadores y minuciosos. «Que no es nada quisquillos mi Dios», decía la Santa de Ávila. «Colaban el mosquito y se tragaban el camello». Era un contrasentido su magisterio: «Están sentados en la cátedra de Moisés, pero no hagáis lo que ellos hacen» (Mt 23,3). Orgullosos y autosatisfechos de su ciencia, su rabinismo secaba el alma, quedaba en obras exteriores, era incapaz de entusiasmar. Por el contrario, aceptando el yugo del Señor, se hace ligera la carga y suave el yugo, porque el evangelio, promovido por el Espíritu Santo, es descanso del alma. Lo duro se ablanda, lo tieso se enternece, el amor todo lo allana. «Donde se ama, no se trabaja y si se trabaja, se ama el trabajo». El Espíritu de Jesús y del Padre lava lo que está manchado, pone paz donde hay guerra, hace humilde al soberbio, en fin llena a la persona del Espíritu de Cristo. Hay personas que piensan ser de Cristo, pero no tienen sus sentimientos de reconciliación y misericordia, amor y dulzura, paciencia y magnanimidad. A los tales, les dice San Pablo: «El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de él» (Rm 8,9).

7. Creo que es oportuno que nos preguntemos, si nuestra práctica religiosa, no ha decaído en el rabinismo, porque entonces tendríamos la explicación de la esterilidad de la comunidad cristiana, sobre todo, en cuanto a vocaciones de consagrados. Me da la impresión de que se ha hecho una religión tan lif, que ha perdido su mordiente y atractivo. Se ha relegado al Espíritu Santo a la sombra. La doctrina del Concilio y las Encíclicas de los Papas, sobre todo de Juan Pablo II, yacen empolvadas en los archivos y la doctrina primorosa, se predica en muy limitados círculos eclesiales. La delicadeza del amor de Cristo, la herida de su costado, las filigranas del amor, están demodés, y a todo lo que se aspira es a tener un neófito más: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mares y tierras para hacer un prosélito y, cuando llega a serlo, lo hacéis hijo de la gehena dos veces más que vosotros» (Mt 23,15).

8. No podía ser de otra manera. Si Dios es amor, y Jesús es la encarnación del amor movido por el Espíritu Santo, que es el Amor personal de ambos, que los textos de la liturgia del Corazón de Jesús, no respirasen amor que dilata el corazón, y nos ambienta en el Espíritu y en su Ley de amor, que es la única que nos engrandece, y no las vanidades y los títulos. La dureza no cabe en el amor de Cristo, ni el espíritu de revancha, ni la llamada «placer de dioses», la venganza, la represalia, el desamor, la envidia, el odio, y el espíritu de carne del amor propio y del resentimiento. Claro que hay que luchar porque en nuestro interior hay dos fuerzas antagónicas que guerrean: la de la carne y la del Espíritu, como señala San Pablo: «La carne lucha contra el espíritu, y el espíritu contra la carne…Y las obras de la carne son manifiestas: fornicación, impureza, lujuria, idolatría, hechicería, enemistades, disputas, celos, iras, disensiones, divisiones, herejías, envidias, homicidios, embriagueces y otras cosas semejantes» (Gal 5,17).

7. También la 1ª carta de San Juan, que tras la afirmación maravillosa de «Dios es amor», que se manifestó en enviar a la cruz a su Hijo, y que el que ama es de Dios, y el que no ama, no ha conocido a Dios deduce de ese principio fundamental que nos debemos amar unos a otros. Cuando San Pablo le advierte a su discípulo Timoteo: «No impongas a nadie las manos sin la debida consideración, para no hacerte partícipe de los pecados ajenos» (1 Tim 5,23), se refería a que la predicación de la palabra y el gobierno de las almas necesita madurez, más que años, de experiencia de Cristo y de su amor, y larga labor y asidua del Espíritu Santo. En consonancia con estas experiencias, el P. Garrigou Lagrange aporta este refrán: «Los novicios, parecen santos, y no lo son. Los padres jóvenes, ni lo parecen, ni lo son». Refiriéndose a la visión plena del misterio de Cristo y a la maduración bajo la cción de su Dones y la donación de sus frutos. Y termina San Pablo diciendo en otro lugar: «Que no sea neófito, no sea que dominado por el orgullo venga a caer en la condenación del diablo» (1 Tim 3,5). ¡Cuántos se habrán apartado de la Iglesia por la poca preparación y madurez de los cristianos! ¡Y cuántos no han dado todo el rendimiento a la comunidad eclesial por la escasa humildad de los que se colocaron en primera línea, cuando debieron quedarse en la penumbra de la oración de principiantes, y se colocaron como Nicodemo como maestros de Israel, sirviendo sólo como herreros o devastadores y se metieron a tallistas sin tener preparación ni experiencia para ello, como dice San Juan de la Cruz en su Llama de amor viva!!

8. Y, como colofón de la doctrina del amor, que nos llena de esperanza filial, leemos hoy el salmo 102: «La misericordia del Señor dura siempre, no es voluble, hoy te quiero, ya no te quiero, porque es compasivo y misericordioso». Corazón de Jesús en Vos confío. En tu amor eterno. Amén.

 

JESUS MARTI BALLESTER
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PROMESAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

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He aquí las promesas que hizo Jesús a Santa Margarita, y por medio de ella a todos los devotos de su Sagrado Corazón:
 
1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado.
2. Pondré paz en sus familias.
3. Les consolaré en sus penas.
4. Seré su refugio seguro durante la vida, y, sobre todo, en la hora de la muerte.
5. Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.
6. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
7. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente, el Océano infinito de la misericordia.
8. Las almas tibias se volverán fervorosas.
9. Las almas fervorosas se elevarán a gran perfección.
10. Daré a los sacerdotes el talento de mover los corazones más empedernidos.
11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, y jamás será borrado de El.
12. Les prometo en el exceso de mi misericordia, que mi amor todopoderoso concederá a todos aquellos que comulgaren por nueve primeros viernes consecutivos, la gracia de la perseverancia final; no morirán sin mi gracia, ni sin la recepción de los santos sacramentos. Mi Corazón será su seguro refugio en aquel momento supremo.
 
Las condiciones para ganar esta gracia son tres:
1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción.
2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.
3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.
 
 

CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS

CONSAGRACIÓN AL DIVINO CORAZÓN DE JESÚS

Mi Divino Corazón tiene un amor tan apasionado a los hombres…

El v…

Origen: CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS

Jueves SACERDOTAL:¿Por qué no ser sacerdote? Why Not Priest?

¿Has pensado sobre tu vocación y lo que quieres hacer con tu vida?

Jueves Eucarístico

Pange, lingua, gloriosi
Córporis mystérium
Sanguinísque pretiósi,
Quem in mundi prétium
Fructus ventris generósi
Rex effúdit géntium.

Nobis datus, nobis natus
Ex intácta Vírgine,
Et in mundo conversátus,
Sparso verbi sémine,
Sui moras incolátus
Miro clausit órdine.

In supremæ nocte coenæ
Recumbens cum frátribus,
Observata lege plene
Cibis in legálibus,
Cibum turbæ duodenæ
Se dat súis mánibus.

Verbum caro, panem verum
Verbo carnem éfficit,
Fitque Sanguis Christi merum,
Et, si sensus déficit,
Ad firmandum cor sincerum
Sola fides súfficit.

Tantum ergo Sacraméntum,
Venerémur cérnui:
Et antíquum documentum
Novo cedat rítui;
Præstet fides suppleméntum
Sénsuum deféctui.

Genitori Genitóque,
Laus et iubilátio;
Salus, honor, virtus quoque,
Sit et benedíctio;
Procedénti ab utróque
Compar sit laudátio.

Amen.

V/. Panem de cælo præstitísti eis.
R/. Omne delectaméntum in se habéntem.

Orémus.
Deus, qui nobis sub sacraménto mirábili, passiónis tuae memóriam reliquisti; tríbue, qaésumus, ita nos córporis et Sánguinis tui sacra mystéria venerári, ut redemptiónis tuae fructum in nobis iúgiter sentiámus:Qui vivis et regnas in saécula saeculórum. R. Amen

Tu Amor lo puede todo.

Padre Claudio Bert

“No me preocupa nada, Dios mío; lo único que sé es que deseo amarte. Deseo que mi voluntad desaparezca en la tuya. Deseo ser un solo espíritu contigo. Deseo llegar a ser tus propios deseos y pensamientos. Deseo vivir en medio de tu Trinidad y alabarte con las llamas de tu propia alabanza. Sabiendo todo esto, Dios mío, ¿Por qué me dejas sólo en mi autosuficiencia, en mi vanidad y en mi orgullo, en lugar de arrastrarme al centro mismo de tu amor? No te demores más, Dios mío, en hacerme santo y una sola cosa contigo, en vivir en mí. Y si ello exige sacrificio, Tú me darás el coraje necesario para hacer todos los sacrificios del mundo. Tú me consumirás en tu propio e inmenso amor. No te asuste, pues, mi debilidad, oh Dios, porque Tú lo puedes todo. Yo creo en tu amor por encima de todas…

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Modelo de amor en la Santidad. San Luis Gonzaga.

Padre Claudio Bert

Altisimo  fue el grado de santidad que había alcanzado en la vía de la inocencia. No le atraía nada terrenal, vivía en contemplación y todas sus acciones eran plenamente conformes con los designios divinos.

“Al atardecer de esta vida, te examinarán en el amor”.4 Es a este amor, en una total entrega, al que Dios nos llama desde nuestra juventud, tal como lo hizo con el joven rico del Evangelio: “Ven y sígueme” (Mt 19, 21). Que la juventud actual —tan carente de modelos a seguir y tan confundida acerca del amor— no tome la actitud del joven rico, que se entristeció por tener que desapegarse de las cosas de este mundo, sino que se encuentre con el ejemplo de su patrono, San Luis Gonzaga.

A eso incentivó el recordado Papa Juan Pablo II, al dirigirse a los jóvenes de Mantua: “San Luis es sin duda un santo a ser…

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