EL MATRIMONIO COMO INSTITUCIÓN

Originalmente publicado en Conoce tu fe Católica:

Las características esenciales del matrimonio son tres (1):
– la unidad (de uno, con una),
– la indisolubilidad (para siempre) y
– la apertura a la fecundidad (el matrimonio es para procrear).

La unidad indica que un hombre sólo puede tener una esposa, y la mujer sólo un marido.

Desde el principio estableció Dios la unidad de la institución matrimonial, cuando dijo: “…dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y vendrán los dos a ser una sola carne“. (2) El hecho de formar una sola carne hace de este vínculo una realidad exclusiva: de uno, con una.

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Francisco celebra la solemnidad de san Pedro y san Pablo y entrega el palio a 46 nuevos arzobispos de todo el mundo

Originalmente publicado en La voz de la Iglesia:

Roma, 29-06-2013. Basilica vaticana. Solennita' dei santi Pietro e Paolo Apostoli. Benedizione e imposizione dei Palli da parte di Sua Santità Papa Francesco. Monsignor Carlo Roberto Maria Redaelli

En la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, el papa Francisco presidió los ritos en la basílica de San Pedro, y después de bendecir los palios para los 46 arzobispos metropolitanos nombrados durante el año, fue impuesto a cada arzobispo por el nuncio apostólico o representante pontificio en la respectiva sede metropolitana.

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Agradecimiento por la Iglesia

Originalmente publicado en En el camino hacia Dios nos acompaña María:

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Que no olvide yo ni un instante que Tú has establecido en la tierra un reino que te pertenece; que la Iglesia es tu obra, tu institución, tu instrumento; que nosotros estamos bajo tu dirección, tus leyes y tu mirada; que cuando la Iglesia habla, Tú eres el que hablas. Que la familiaridad que tengo con esta verdad maravillosa no me haga insensible a esto;  que la debilidad de tus representantes humanos no me lleve a olvidar, que eres tú quien hablas y obras por medio de ellos.  Amén

Cardenal Newman

Hoy, fiesta de S Pedro y S Pablo, quiero decir esta oración con todo mi corazón en agradecimiento por quererme dentro de Tu Iglesia. Gracias por Pedro y por Pablo, unos hombres pecadores y santos, pero que me llenan de esperanza cada vez que te niego, te traiciono o incluso te persigo pensando que te sigo.

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29 de junio, Día del Papa

  

OREMUS PRO PONTIFICE NOSTRO FRANCISCUS

DEUS omnium fidelium pastor et rector, famulum tuum Franciscus, quem pastorem Ecclesiae tuae praeesse voluisti, propitius respice: da ei, quaesumus, verbo et exemplo, quibus praeest, proficere; ut ad vitam, una cum grege sibi credito, perveniat sempiternam. Per Christum Dominum nostrum. Amen.

Solemnidad de san Pedro y san Pablo apóstoles

 
La solemnidad de san Pedro y san Pablo nos permite contemplar la estrecha amistad que se establece entre Jesucristo y estos dos hombres elegidos para misiones muy importantes. En la primera lectura, tomada de los hechos de los apóstoles, Pedro recibe la visita en la cárcel de una ángel enviado por Dios que lo invita a ponerse en pie y seguirlo. Pedro deberá reemprender su misión al frente de la Iglesia naciente(1L). Pablo, en la carta a Timoteo hace un recuerdo emocionado de su entrega a Cristo: “he combatido el buen combate”. Sabe que Dios lo escogió desde el seno de su madre para revelarle a Cristo y para llamarlo a anunciarlo a todos los pueblos. Ahora al final de su carrera, reconoce con gratitud que Cristo lo ayudó y le dio fuerzas (2L). En Pedro y en Pablo aquello que más resalta es su íntima amistad con el maestro. Ambos tuvieron experiencia del amor de Dios en Cristo Jesús. Esa experiencia los acompañó durante toda su vida y les dio una viva conciencia de su misión. Tiene, pues, razón Pedro al concluir con emoción : “Señor, Tú sabes todo, Tú sabes que yo te amo” (EV).

Mensaje doctrinal

1.Pedro y Pablo fieles a su misión. La solemnidad de san Pedro y san Pablo es una de las más antiguas del año litúrgico. Ella aparece en el santoral incluso antes que la fiesta de navidad. En el siglo IV ya existía la costumbre de celebrar tres misas una en la basílica vaticana, otra en san Pablo extra muros y otra en las catacumbas de san Sebastián, donde se escondieron las reliquias de los apóstoles durante algún tiempo. En un principio se consideró que el 29 de junio fuese el día en el que, en el año 67, Pedro sufrió el martirio en la colina vaticana y Paolo en la localidad denominada “Tre fontane”. En realidad, si bien el hecho del martirio es una dato histórico incuestionable que tuvo lugar en Roma en la época de Nerón, no es tan seguro, en cambio, el día y el año de la muerte de los dos apóstoles, pero parece que se sitúa entre el 67 y el 64.

Esta solemnidad festeja a las dos columnas de la Iglesia. Por una parte, Pedro es el hombre elegido por Cristo para ser “la roca” de la Iglesia: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” ( Mt 16,16). Pedro, hombre frágil y apasionado, acepta humildemente su misión y arrostra cárceles y maltratamientos por el nombre de Jesús.(cf. Hch 5,41). Predica con “parresía”, con valor, lleno del Espíritu Santo (cf. Hch 4,8). Pedro es el amigo entrañable de Cristo, el hombre elegido que se arrepiente de haber negado a su maestro, el hombre impetuoso y generoso que reconoce al Dios hecho hombre, al Mesías prometido: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”(cf. Mt 16,16). Los Hechos de los apóstoles narran en esta solemnidad la liberación de Pedro de las cárceles herodianas. “Con esta intervención extraordinaria, Dios ayudó a su apóstol para que pudiera proseguir su misión. Misión no fácil, que implicaba un itinerario complejo y arduo. Misión que se concluirá con el martirio “cuando seas viejo otro te ceñirá y te llevará donde no quieres” (cf. Jn 21,18) precisamente aquí, en Roma, donde aún hoy la tumba de Pedro es meta de incesantes peregrinaciones de todas las partes del mundo

“Pablo, por su parte, fue conquistado por la gracia divina en el camino de Damasco y de perseguidor de los cristianos se convirtió en Apóstol de los gentiles. Después de encontrarse con Jesús en su camino, se entregó sin reservas a la causa del Evangelio. También a Pablo se le reservaba como meta lejana Roma, capital del Imperio, donde, juntamente con Pedro, predicaría a Cristo, único Señor y Salvador del mundo. Por la fe, también él derramaría un día su sangre precisamente aquí, uniendo para siempre su nombre al de Pedro en la historia de la Roma cristiana” (Juan Pablo II, 29 de junio de 2002). Pablo es el apóstol fogoso e incansable que recorre el mundo conocido en la época para anunciar la buena nueva de la salvación en Cristo Jesús. Sabe que se le ha dado una misión, una responsabilidad, una tarea que no puede declinar. “Ay de mí si no evangelizare” (1 Co 9,16).

2. El colegio episcopal y su cabeza, el Papa. “Cristo, al instituir a los Doce, “formó una especie de Colegio o grupo estable y eligiendo de entre ellos a Pedro lo puso al frente de él”. “Así como, por disposición del Señor, san Pedro y los demás apóstoles forman un único colegio apostólico, por análogas razones están unidos entre sí el Romano Pontífice, sucesor de Pedro, y los obispos, sucesores de los apóstoles”. El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves de ella; lo instituyó pastor de todo el rebaño. “Está claro que también el Colegio de los apóstoles, unido a su Cabeza, recibió la función de atar y desatar dada a Pedro”. Este oficio pastoral de Pedro y de los demás apóstoles pertenece a los cimientos de la Iglesia. Se continúa por los obispos bajo el primado del Papa.

El Papa, obispo de Roma y sucesor de san Pedro, “es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles”. “El Pontífice Romano, en efecto, tiene en la Iglesia, en virtud de su función de Vicario de Cristo y Pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad”. (Catecismo de la Iglesia Católica 881-882).

Sugerencias pastorales

1. Testimoniar a Cristo. El misterioso itinerario de fe y de amor, que condujo a Pedro y a Pablo de su tierra natal a Jerusalén, luego a otras partes del mundo, y por último a Roma, constituye en cierto sentido un modelo del recorrido que todo cristiano está llamado a realizar para testimoniar a Cristo en el mundo. Él también es llamado, como Pedro y Pablo, para dar testimonio de Cristo por medio de su vida, de su palabra, de sus obras. Ser cristiano es, por esencia, ser testigo de la resurrección de Cristo, testimoniar que en Cristo el Padre nos ha reconciliado consigo y nos ha espera en la vida eterna.

“Yo consulté al Señor, y me respondió, me liberó de todas mis ansias” (Sal 33, 5). ¿Cómo no ver en la experiencia de ambos santos, que hoy conmemoramos, la realización de estas palabras del salmista? La Iglesia es puesta a prueba continuamente. El mensaje que le llega siempre de los apóstoles san Pedro y san Pablo es claro y elocuente: por la gracia de Dios, en toda circunstancia, el hombre puede convertirse en signo del poder victorioso de Dios. Por eso no debe temer. Quien confía en Dios, libre de todo miedo, experimenta la presencia consoladora del Espíritu también, y especialmente, en los momentos de la prueba y del dolor (Juan Pablo II, 20 de junio de 2002).

Advertimos que en el mundo siguen creciendo el número de cristianos, sin embargo, son todavía millones los que no conocen o aman a Jesucristo. Esta realidad debe ser un desafío para todo cristiano. Cada uno debe ser un evangelizador allí donde Dios lo ha colocado: en su familia, en su trabajo, en la escuela, en la vida pública. Instaurare omnia in Christo.

En nuestro mundo seguimos teniendo grandes testigos de la fe. Personas heroicas que llevan una vida ordinaria. Pienso en estos momentos a la madre del Card. Dionigi Tettamanzi, recientemente nombrado Arzobispo de la diócesis más grande del mundo, Milán. Esta mujer sencilla, pero de una fe poderosa comentaba: “Cuando mi hijo me vino a ver, después de la elección le dije: Tú no has buscado nada de esto, pero si tú has sido elegido, debes decir sí”. Ella mostraba a su hijo el sentido de responsabilidad ante un Dios que llama.

2. El amor real al Santo Padre. Esta solemnidad es una cordial invitación para renovar nuestra adhesión incondicional al vicario de Cristo sobre la tierra, el Papa. Nuestro amor por el santo Padre debe ser un amor práctico y realista. Un amor que se traduzca en obras y que se puede manifestar en la lectura asidua de su magisterio y en la conformación de nuestra mente y de nuestra vida con sus directrices. Se trata de seguir no sólo sus órdenes, sino de escuchar y llevar adelante también sus deseos.

P. Octavio Ortíz, http://es.catholic.net

LA VIDA RECTA. LEÓN DEGRELLE

Originalmente publicado en Ecce Christianus:

LEÓN DEGRELLELos que titubean ante el esfuerzo es porque tienen adormecida el alma. El gran ideal da siempre fuerza para domar el cuerpo, para soportar el cansancio, el hambre, el frío.

¿Qué importan las noches en vela, el trabajo abrumador, o el dolor, o la pobreza? Lo esencial es conservar en el fondo del corazón la gran fuerza que alienta y que impulsa, que aplaca los nervios desatados, que hace latir de nuevo la sangre cansada, que hace arder en los ojos, adormecidos por el sueño, un fuego ardiente y devorador.
Entonces, nada es áspero ya. El dolor se ha transformado en alegría porque, gracias a él, nos damos más por entero, y el sacrificio nuestro se purifica.
La facilidad adormece el ideal. Le alienta, en cambio, él estimulo de la vida dura que nos hace adivinar lo profundo del deber cumplido, las responsabilidades que hay que afrontar, y la gran…

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El Papa en el Ángelus: “¿Creo que Jesús me puede sanar?”

Originalmente publicado en La voz de la Iglesia:

Pope: Angelus prayer

A las 12 de este mañana, el santo padre Francisco se ha asomado a la ventana del estudio del Palacio Apostólico Vaticano para rezar el ángelus con los fieles y los peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro.

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