Todos somos uno en Cristo

Mi alegría es ser pequeña, permanecer pequeña

«Porque tanto el siervo como el libre, todos somos uno en Cristo, y servimos bajo un único Señor en una misma milicia, porque no hay acepción de personas ante Dios. Él nos prefiere solamente si nos ve mejores que otros en las buenas obras y en la humildad. Sea, pues, igual su caridad para con todos, y tenga con todos una única actitud según los méritos de cada uno».

Regla de San Benito, II 20-22

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El valor de la oración


La oración nos une a Dios. Como dice san Gregorio: “Es necesario acordarse de Dios más a menudo que de respirar”.

 

Como dice san Gregorio: “Es necesario acordarse de Dios más a menudo que de respirar”.

¿Cómo sintetizar la palabra “oración”?

Orar es recoger el corazón y reconocerse pecador: “reconozco mi pecado” (Sal 50). Es un don: “Si conocieras el don de Dios” (Jn 4, 10). Es también una comunión entre tu y Dios que te creó a su “imagen y semejanza” (Gn 1, 26). La oración es mirar con la fe, como Pablo: “caminamos en la fe” (2 Cor 5, 7). O como decía el santo cura de Ars cuando oraba ante el sagrario: “Yo le miro y Él me mira”. Es una atenta escucha a la palabra de Dios que se traduce en hacer su voluntad. Como las brasas que, cubiertas de ceniza, basta un vientecillo para avivarlas y producir calor.

En la oración somos como la arcilla que poco a poco moldea el alfarero con sus manos, o como un pedazo de mármol que el escultor esculpe para sacar una hermosa talla. Así también déjate trasformar por Él, pues del polvo te formó y con su a liento te dio la vida. ¡Qué no hará contigo el Maestro del escultor y del alfarero! “Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses, te ame” (Cf. Jer 1, 5).

Considérate como peregrino de este mundo y como deudor de todo cuanto tienes. “Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto…y se dijo: ¿Qué haré?, pues no tengo donde reunir mi cosecha…Voy a demoler mis graneros y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes y diré a mi alma: Alma, tienes mucho…Pero Dios le dijo: ¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán? (Cf. Lc 12, 16-20). Todas tus necesidades, trabajos y dificultades ponlos en las manos de Dios y confía en la esperanza que Él proveerá los medios que Él quiera y como quiera para Ti.

Pero también existen enemigos:

El enemigo de la oración son las cosas mundanas. La serpiente poco a poco va seduciendo al hombre presentándo le las riquezas, el poder y el placer. Cristo resistió orando largos días en el desierto. Adán y Eva sucumbieron por dialogar con la serpiente y perdieron de vista su fin: que fueron creados por Dios y para amar a Dios. Ellos aceptaron lo que Cristo rechazó con tenacidad y amor a su Padre y a su misión: la “gloria” mundana.

¿Cuántos mueren y sufren, y a ti Dios te permite vivir hoy para que le mires a Él? ¿Dónde estás? (Gn 3, 9). Una vez más es la iniciativa de Dios que sale a tu encuentro a pesar de tu infidelidad. El hombre responde: “Te oí andar por el jardín y tuve miedo porque estoy desnudo; por eso me escondí” (Gn 3, 10). Dios no quiere tu lejanía sino procura tu cercanía. Sale a tu encuentro para que le veas “cara a cara” (Gn 32, 31). “Por eso te ha dado el entendimiento para que le conozcas, la memoria para que te acuerdes de Él, la voluntad para que le ames, la imaginación para que tengas presente sus beneficios, los ojos para que veas la maravillas de sus obras, la lengua para que le alabes, y así todas la facultades” (Vida devota, san Francisco de Sales)

Bien sabes que en este mundo y en esta vida no hay alma que pueda vivir segura. Las grandes pasarelas de luces y colores brillan modelando por las calles sus atrevidos escaparates de lujosas marcas, que provocan la lujuria, la envidia, la avaricia y lo que es más doloroso, la lejanía de tu creador: “DIOS”. El hombre egoísta no es más que un maniquí ambulante para los demás. Lo grande y hermosa que es tu alma queda ignorada, nada que ver con lo putrefacto y pasajero del mundo, visto en su realidad más llana. Su grandeza (del alma) es su silencio interior y su hermosura jamás pasa de moda: es el amor de Dios que la mantiene siempre bella. Mientras lo banal dura lo que dura la moda, el alma dura lo que dura la eternidad de Dios.

Atrévete a rezar

Cristo es exigente. No te pide paz cuando te pide estar en pie de guerra “He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!” (Lc 12, 49). No te pide poner una mejilla sino también la otra: “al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra” (Mt 5,39). No quiere tu vida mediocre sino una vida de perfección “sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial” (Mt 5, 48). Y si tienes el coraje de seguirle, existe una condición: toma tu cruz y síguele en primera fila “El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí” (Mt 10, 38). Te pide rezar por tus enemigos y amarlos: “Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan” (Mt 5, 44). Recuerda que ¡Él dio la suya por ti! “Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos” (Jn 15, 13). El desprendimiento y la renuncia como prueba de esta amistad: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber…” (Mt 25, 35 ss). En definitiva Cristo quiere que le acompañes en las buenas y en las malas en el otro lado de la cruz.
Cristo oraba confiado en las manos de su Padre. Las cosas que nos pasan son diferentes si dejamos que Dios invada nuestra oración para encontrar el camino seguro. El silencio, la confianza y la decisión son actitudes para encontrarse con Dios que “me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal 2, 20). El silencio es la luz del alma donde podrás ver y escuchar a Dios. Cristo es la luz, el sol que te ayuda a admirar la majestuosidad de la creación hecha desde la eternidad por Él, que se hace hombre para ser tu luz. Tu oración será una admiración por la belleza y bondad de Dios; podrás contemplar y adorar la admirable obra de sus manos y finalmente te conducirá a la acción, habiendo quedado sorprendido y estupefacto de quién es Dios. Su amor te tiene que lanzar con más ímpetu y donación a buscarle sólo a Él, sobre todas las cosas, cumpliendo el primer mandamiento: “amar a Dios con toda tu alma, con toda tu mente y con todo tu corazón y a tu prójimo de la misma manera.” (Cf. Mc 12 , 30-31).

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Profundizar en la fe de María

Tercer fin de semana de junio, mes del Sagrado Corazón, con María en nuestro corazón. Hoy el Señor me invita a profundizar en la fe de María, una fe que le fue revelada especialmente el día de la A…

Origen: Profundizar en la fe de María

Quédate conmigo Jesús amado…

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Quédate conmigo Jesús amado.
Para el trance difícil de la muerte,
Dame tu ayuda y tu cayado.
¡Que tenga yo, Señor, la inmensa suerte
De, bañado por luz divina verte,
De amarte y ser amado y no perderte! (Blas Piñar)

ROSARIUM BEATAE MARIAE VIRGINIS – MYSTERIA GLORIAE

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ROSARIUM BEATAE MARIAE VIRGINIS

 

Mysteria Gloriae

 

Introductio

V. Deus in adiutórium meum inténde

R. Dómine, ad adiuvándum me festina

Gloria Patri

Gloria Patri, et Filio, et Spirítui Sancto.

Sicut erat in principio, et nunc, et semper,

Et in saecula saeculórum. Amen.

 

Primum mysterium: Iesus a mórtuis resúrgit

Pater Noster

Pater noster, qui es in caelis: sanctificétur nomen tuum;

Advéniat regnum tuum; fiat volúntas tua, sicut in caelo et in terra.

Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie;

Et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttumus debitóribus nostris;

Et ne nos indúcas in tentatiónem, sed líbera nos a malo.

Ave Maria (10)

Ave Maria, grátia plena, Dóminus tecum;

Benedícta tu in mulieribus,

Et bendíctus fructus ventris tui, Iesus.

Sancta María, Mater Dei,

Ora pro nobis peccatóribus,

Nunc et in hora mortis nostrae. Amen

Gloria Patri

Gloria Patri, et Filio, et Spirítui Sancto.

Sicut erat in principio, et nunc, et semper,

Et in saecula saeculórum. Amen.

 

Secundum mysterium: Iesus caelos ad Patris glóriam ascéndit

 1 PATER NOSTER – 10 AVE MARIA – 1 GLORIA

Tertium mysterium: Spíritus Paráclitus supra discípulos descéndit

1 PATER NOSTER –10 AVE MARIA – 1 GLORIA

Quartum mysterium: Maria Virgo in caelum assúmpta est

1 PATER NOSTER – 10 AVE MARIA – 1 GLORIA

Quintum mysterium: Maria Virgo in caelum regína coronátur

1 PATER NOSTER – 10 AVE MARIA – 1 GLORIA

Salve Regina

Salve Regina, mater misericódiae; vita, dulcédo et spes nostra, salve.

Ad te clamámus, éxsules filii Hévae; ad te suspirámus, geméntes et fléntes in hac lacrimárum valle.

Éia érgo, Advocáta nostra, íllos túos misericórdes oculos ad nos convérte.

Et Iesum, benedíctum fructum ventris tui, nobis post hoc exsílium osténde.

O clémens, o pia, o dulcis Virgo Maria.

Litaniae Lauretanae

 Kyrie, eléison.

Christe, eléison.

Kyrie, eléison.

Christe, áudi nos.

Christe, exáudi nos.

 

Páter de caelis, Deus,

Fíli, Redémptor mundi, Deus,

Spíritus Sáncte, Deus,

Sancta Trínitas, únus Deus,

Sancta Maria,

Sancta Déi Génitrix,

Sancta Vírgo Vírginum,

Mater Christi,

Mater Ecclesiae,

Mater Divínae gratiae

Mater purissima,

Mater castissima,

Mater inviolata,

Mater intemerata,

Mater amabilis,

Mater admirabilis,

Mater boni consílii,

Mater Creatóris,

Mater Salvatóris,

Virgo prudentissima,

Virgo veneranda,

Virgo praedicanda,

Virgo pótens,

Virgo clémens,

Virgo fidélis,

Spéculum iustítiae,

Sédes sapiéntiae,

Causa nóstrae laetítiae,

Vas spirituale,

Vas honorabile,

Vas insígne devotiónis,

Rosa mystica,

Turris Davídica,

Turris ebúrnea,

Domus áurea,

Foéderis arca,

Iánua caeli,

Stella matutina,

Sálus infirmórum,

Refúgium peccatórum,

Consolatrix afflictórum,

Auxílium Christianórum,

Regina Angelórum,

Regina Patriarchárum,

Regina Prophetárum,

Regina Apostolórum,

Regina Mártyrum,

Regina Confessórum,

Regina Vírginum,

Regina Sanctorum ómnium,

Regina sine labe originali concepta,

Regina in caelum assúmpta,

Regina Sanctíssimi Rosarii,

Regina familiae,

Regina pacis,

Ágnus Dei,

qui tóllis peccáta múndi,

Ágnus Dei,

qui tóllis peccáta mundi,

Ágnus Dei, qui tóllis peccata mundi,

Ora pro nobis, Sancta Dei Génitrix,

miserére nobis.

miserére nobis.

miserére nobis.

miserére nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis..

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

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ora pro nobis.

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ora pro nobis.

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ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

ora pro nobis.

parce nobis, Domine.

exaudi nos, Domine.

miserere nobis.

ut digni efficiamur promissionibus Christi.

Orémus

Deus, cuius Unigénitus per vitam, mortem et resurrectionem suam nobis salutis aeternae praemia comparavit: concede, quaesumus, ut, haec mysteria sactissimo Beatae Mariae Virginis Rosario recoléntes, et imitémur quod continent, et quod prmittunt, assequamur.

Per Christum Dóminum nostroum.

Amen

Dóminus vobiscum

Et cum spiritu tuo

 

Sit nomen Dómini benedictum

Ex hoc nunc et usque in saeculum

 

Adiutorium nostrum in nomine Dómine

Qui fecit caelum et terram

Benedicat vos omnipotens Deus,

Pater, et Filius, et Spiritus Sanctus. Amen

Eucaristía

Fray Martín de Porres

Eucaristía

Amor de Ti para saciar la gana
en blanco pan de celestial blandura;
hambre de la palabra más humana
que precisa divina levadura.

Sólo comerte nos apaga el duelo
de estas hambrientas ansiedades nuestras;
el Cordero Pascual, un don del Cielo
como un maná de las divinas muestras.

Acercarnos al ara consagrada
con el ardor de las sufridas penas,
teniendo el alma limpia, inmaculada
para alcanzar venturas más serenas.

Espiritual comida deseada
en la oración sentida cada día.
Hostia santa, bendita y adorada
en la Sacramental EUCARISTÍA.

                          Gurmesindo Galván de las Casas
                                                       Agosto de 1979.

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Corpus Christi, Fiesta de Dios

Hoy es la Fiesta de Dios porque es la vida de los hombres, compartida y celebrada por Cristo. Celebramos hoy la festividad del Corpus Christi. La celebración de la Eucaristía es el eje vertebrador …

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