La vida acompañada de virtudes es la más digna de ser apetecida

Peregrino de lo Absoluto

“(…) De manera que el alma es cosa de mayor precio y valor que las posesiones, y así, cada uno de nosotros excede tanto en prosperidad cuanto exceda en la virtud y discreción, y no por los bienes que estén fuera de él, sino por sí mismo y por ser tal su naturaleza. Porque los bienes que están fuera del alma dependen del acaso y la fortuna; pero el ser justo y el ser prudente no procede de la fortuna ni por la fortuna.

Anejo a esto mismo es, y con las mismas razones se prueba, que podrá decirse bienaventurada aquella ciudad que fuere la mejor de las ciudades, y donde los hombres practicaren la virtud en su vivir.

Es imposible obrar bien sin ejercitarse en cosas buenas, y nada bueno puede hacer un hombre particularmente, ni toda una ciudad, sin virtud y sin prudencia, pues la fortaleza y justicia…

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