De la felicidad del alma que sale de este mundo para el cielo.

Peregrino de lo Absoluto

CieloDichosa, por cierto, y bienaventurada es el alma que, desatada ya y libre de las ataduras de este cuerpo, vuela al cielo, y, segura y quieta, no teme al enemigo ni a la muerte; porque siempre tiene presente y contempla sin cesar aquel hermosísimo Señor a quien sirvió, a quien amó y a quien alegre y gloriosa finalmente allegó; y sabe que esta tan grande bienaventuranza, no se le puede menoscabar con el tiempo, ni perderse por la violencia.

Las hijas de Sión vieron esta tal alma, y la pregonaron por bienaventurada; y las reinas y esposas del Señor la han alabado, diciendo: ¿Quién es ésta que sube del desierto llena de delicias y recostada sobre su amado? ¿Quién es esta que va subiendo cual aurora naciente y sale como la mañana, hermosa como la luna, escogida como el sol, terrible como los reales bien ordenados y puestos a punto…

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