Iglesia santa

Mi alegría es ser pequeña, permanecer pequeña

CATHOLICVS-Papa-emerito-Benedicto-XVI-Pope-Emeritus-Benedict-XVI

Confieso que la santidad pecadora de la Iglesia tiene para mí algo de consolador. ¿No nos desalentamos ante una santidad inmaculada que sólo actuara en nosotros juzgando y abrasando? ¿Quién se atreverá a decir que no necesita que nadie le soporte, más aún, que le porte? El que vive porque otros le soportan, ¿cómo va a negarse a soportar a los demás? El único don que puede ofrecer, el único consuelo que le queda, ¿no es soportar a otros como a él mismo se le soporta? En la Iglesia, la santidad empieza soportando y acaba portando, y claro, cuando se deja de soportar se deja también de portar, y entonces la existencia se vuelve inconsistente y se queda sin contenido. El cristiano reconoce que la autarquía es imposible y la debilidad de lo propio. Cuando la crítica a la Iglesia es amarga como la bilis y empieza a convertirse en…

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