Amato, sobre la persecución religiosa en España: ‘Parecía que el reino del Anticristo se había adueñado de vuestra tierra’

infovaticana.com

 

El prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos hizo referencia al trágico periodo entre 1936 y 1938 en el que fueron martirizados los nuevos beatos de Almería. 

El sábado 25 de marzo tuvo lugar en Almería la beatificación de 115 mártires de la persecución religiosa vivida en el siglo XX en España.

Durante la ceremonia de beatificación, el cardenal Ángelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, hizo referencia al trágico periodo comprendido entre 1936 y 1938, en el que fueron martirizados los nuevos beatos. Subrayó que en aquellos años se desató contra la Iglesia una gran persecución, que costó la vida a miles de personas por el mero hecho de ser católicas.

“En aquel periodo doloroso, España se convirtió repentinamente en terreno de conquista de los tres funestos caballos del Apocalipsis”, aseguró Mons. Amato, añadiendo que en aquellos años prevaleció la ideología anticristiana y “parecía que el reino del Anticristo se hubiera adueñado de vuestra tierra bendita”.

El cristianismo, en contraposición, es la religión de la caridad y de la vida que se opone a toda forma de violencia, tal y como recordó el cardenal Amato durante su intervención. El prelado afirmó que son los mártires los que animan a perseverar con valentía en la fe y ayudan a fortalecer el testimonio cotidiano frente a una persecución, quizá no violenta pero que busca desacreditar la herencia cristiana.

El prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos también defendió “el deber de la memoria” y de recordar el testimonio de los mártires, “verdaderos héroes del cristianismo y de la humanidad”.  “Los mártires de Almería, fieles a las promesas bautismales, han perseverado firmes en la fe y recibido la corona de la gloria”, subrayó.

De los nuevos beatos, el cardenal Amato destacó el martirio de José Álvarez-Benavides, deán de la catedral de Almería, al que se le pidió renegar de la fe y blasfemar del nombre de Cristo bajo innumerables formas de tortura. Él, sin embargo, se opuso hasta el final y murió fusilado confesando a Cristo Rey y perdonando a sus verdugos.

En el grupo de estos mártires había dos mujeres, una de ellas Emilia Fernández Rodríguez, “la Canastera”, gitana de raza y mártir del rosario. También fue martirizada Carmen Godoy, tras ser sometida a todo tipo de maltratos. “Se divertían torturándola, haciéndole pasar hambre y sed. Después de ser maltratada y mutilada, fue enterrada aún viva”, ha recordado el cardenal Amato.

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