Dios es misericordioso pero también es justo

Padre Claudio Bert

“¿O desprecias la riqueza de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, sin reconocer que esa bondad te debe llevar a la conversión?” (Rom 2, 4)


1“Refiérese en la parábola de la cizaña que, habiendo crecido en un campo esa mala hierba mezclada con el buen grano, querían los criados  ir a arrancarla. Pero el amo les replicó: “Dejadla crecer: después la arrancaremos para echarla al fuego” (Mt 13, 29-30). Infiérase de esta parábola, por una parte, la paciencia de Dios para con los pecadores, y por otra, su rigor con los obstinados.

Dice san Agustín que el enemigo engaña de dos maneras a los hombres: “Con desesperación y con esperanza”. Cuando el pecador ha pecado ya, le mueve a desesperarse por el temor de la divina justicia; pero antes de pecar le anima a que caiga en tentación por la esperanza de la divina misericordia…

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