Homilía Domingo III de Adviento

eucaristia

Alforjas de Pastoral

Situación 

Quizá la mayor dificultad para convertirnos a la esperanza resida en nuestro corazón estrecho y miedoso. Nos resulta más fácil soñar que creer, pues creer significa aceptar la posibilidad real de que nuestra condición humana (¡cuántas servidumbres: en lo físico, en lo síquico, en la relación con los demás, con Dios…!) alcanzará una plenitud insospechada.

Somos cobardes de corazón porque estamos replegados sobre nosotros mismos.

Vivimos, además, en una sociedad que ha renunciado a utopías, a valores incondicionales y a todo lo que suponga aplazar el logro inmediato de nuestros deseos.

Añadamos que la vida misma con sus limitaciones se encarga de chafar nuestros mejores ideales de adolescencia y juventud.
 

Contemplación

Piensa en la Eucaristía del domingo, en las personas que vais a reuniros, en el mundo en que te has movido durante la semana… ¿No es extraño oír las cosas que dice Is 35? ¿Quién puede creérselas…

Ver la entrada original 423 palabras más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s