Meditación: la anunciación y humildad de María

Contracorriente

LA ANUNCIACIÓN. -CONDUCTA DE MARÍA. -SU HUMILDAD

La turbación. -A las palabras del Ángel contesta María con su turbación. -Mírala, encendido el rostro por el carmín de la vergüenza…, escucha el latido nervioso y apresurado de su corazón…, penetra en su disgusto profundo, íntimo…, parece que se pregunta a: sí misma, asustada, y esto ¿a qué viene? -El Ángel la había dicho la verdad, pero la había herido en su humildad. -Más tarde reconocerá· Ella públicamente la certeza de las palabras del Ángel, y aún repetirá que todas las generaciones la llamarán «Bienaventurada»…, pero no para engrandecerse, sino para alabar a Dios. Más ahora es Ella… Ella misma el objeto de la alabanza, y por eso, naturalmente, espontáneamente, se asusta y se sobrecoge…, se pone en guardia como esperando una tentación…, como si Ella, pudiese pecar. -Acude con el Ángel a tranquilizar a María, y dila: «No temas, si…

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