Ante la Cruz por Ángela C. Ionescu

Foto:http://fotoscofrades.blogspot.com

El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo (Lc 9,22-25).

Hoy, delante de tu cruz, Señor, de rodillas, me atrevo a balbucear:

Me arrodillé esta mañana, aún de noche,

y vuelvo de noche y me arrodillo.

Olvídate, Señor, de lo que no fue así

y mira ahora mi vida de rodillas,

de rodillas siempre ante ti.

Y pienso en tus palabras: “Niéguese a sí mismo”. Pasan por mi corazón algunas de las cosas que he aprendido recorriendo el camino al intentar seguirte, detrás de tu cruz, cuando una vez y otra volvía a mi oído interior esta misma frase: “Niéguese a sí mismo”…

Aprendí que negarse es poner la otra mejilla. Y que eso es muy duro y muy difícil. Ya me parece mucho no protestar por la bofetada, ni intentar devolverla, ni con gesto ni con palabra. Pero volver la cara para exponer la otra mejilla… Algunos se agarran a mil explicaciones. “Lo de poner la otra mejilla quiere decir… significa…” Quiere decir y significa que hay que poner la otra para otra bofetada. Lo mismo que si me quitan el manto, aún debo preparar la túnica. Y aprendí que eso me cuesta mucho.

Aprendí que negarse a uno mismo es dar al que me pide, aunque sepa muy bien que no lo merece y que tal vez lo necesite menos que yo. Esto también quiere decir que no debo juzgar los motivos del que me pide ni su patrimonio. Darle o prestarle y nada más; los pecadores prestan a los pecadores para poder cobrarles.

Aprendí que si alguien quiere que camine con él una legua, debo caminar a su lado dos, aunque no quiera andar y aunque no me guste hacerlo con esa persona.

Aprendí que para seguirte, Señor, tengo que poner todo mi empeño en entrar por la puerta estrecha. No digo que no me cueste hacer ese esfuerzo a diario. Pero sí te digo que desde que me di cuenta de lo que me dices (¡cuánto tiempo necesito a veces para darme cuenta de las cosas importantes!, que Tú eres la puerta, lo hago con mejor ánimo y hasta en algunos momentos (sólo algunos) me parece que no es tan estrecha…

Aprendí todo eso y algunas cosas más, pero haberlo aprendido no quiere decir que sepa hacerlo siempre. Para eso necesito en todo momento tu ayuda.

 

http://revistaecclesia.com

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