Domingo XXXIII de Tiempo Ordinario

eucaristia

Alforjas de Pastoral

Jesús, a lo largo de su vida, se ha encontrado con todo tipo de infortunios. No es un iluminado que desconoce la realidad. NO. 

Nos recordaba el Papa, domingo XXVIII del T.O -9/10- que Jesús mismo nace en una familia modesta que pronto debe huir a una tierra extranjera. Entra en casa de Pedro donde la suegra está enferma. Se deja involucrar en el drama de la muerte de Lázaro, escucha el grito desesperado de la Viuda de Naín ante su hijo muerto, atiende el clamor del padre del epiléptico en un pequeño pueblo del campo. Jesús no es un desconocedor de los problemas humanos. ¡Ni mucho menos!

Sin embargo afirma rotundo: “Con vuestra perseverancia salvareis vuestras almas”. Malaquías nos decía que “al final os iluminará un sol de justicia”. 

La perseverancia, la fortaleza apoyada en la gracia de Dios puede con todo. En este clima optimista enfrentamos otro…

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