El Magnfícat, un retrato de su alma, por decirlo así… Benedicto XVI

Padre Claudio Bert

Madonna del Miracolo

“Entre los Santos, sobresale María, Madre del Señor y espejo de toda santidad. El Evangelio de Lucas la muestra atareada en un servicio de caridad a su prima Isabel, con la cual permaneció “unos tres meses” (1, 56) para atenderla durante el embarazo. “Magnificat anima mea Dominum”, dice con ocasión de esta visita – “proclama mi alma la grandeza del Señor”– (Lc 1, 46), y con ello expresa todo el programa de su vida: no ponerse a sí misma en el centro, sino dejar espacio a Dios, a quien encuentra tanto en la oración como en el servicio al prójimo; sólo entonces el mundo se hace bueno. María es grande precisamente porque quiere enaltecer a Dios en lugar de a sí misma. Ella es humilde: no quiere ser sino la sierva del Señor (cf. Lc 1, 38. 48). Sabe que contribuye a la salvación del mundo, no con…

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