Meditatio:Tomás Hermerken de Kempis, Imitación de Cristo

 

4. Reconoce que no eres merecedor

de experimentar el afecto de Dios sinomás bien digno de muchas aflicciones.

Cuando alguien está más perfectamente urgido a la santidad entonces más pesado y amargo le parece todo el mundo.

La persona buena descubre dentro de sí

suficiente motivo de dolor y pena.

Porque ya se considere a sí o se preocupe del prójimo

sabe que nadie vive en éste mundo sin tribulación

y cuando más estrictamente se examina

más grande es su dolor.

Constituyen materia de justo dolor e intenso arrepentimiento

nuestros pecados y vicios

que nos tienen envueltos

por lo que rara vez somos capaces

de contemplar las realidades trascendentes.

5. Si reflexionaras con más frecuencia sobre tu propia

muerte en vez de como prolongar la vida no dudo

que con más entusiasmo te enmendarías.

Si examinas de corazón las penas futuras del infierno

o del proceso de purificación después de muerto

creo que con gusto soportarías los esfuerzos

y dolores

y no tendrías temor de ninguna exigencia.

Pero porque estas cosas no penetran en nuestro corazón

y todavía amamos la comodidad

por eso permanecemos desanimados y muy holgazanes.

Frecuentemente hay carencia espiritual

donde tanto se lamenta la miserable naturaleza.

Ruega pues humildemente al Señor porque como dijo

un profeta: “Les alimentaste con aflicciones

y les hiciste beber lágrimas” (Sal 80,6).

 

Tomás Hermerken de Kempis, Imitación de Cristo

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