Católico: ¿Qué quiere decir?

Por Flaviano Amatulli Valente en www.arbil.org

El origen de la palabra ya nos da pistas sobre las implicaciones teológicas, filosóficas, doctrinales y de constumbres que conlleva el catolicismo

¿Por qué la Iglesia, que fundó Cristo, pronto se llamó “católica”? ¿En que consiste la esencia del espíritu católico?

Totalidad y universalidad

La palabra “católico” viene del griego “kata-holon”, que quiere decir “según el todo”, universal. Su característica consiste en la totalidad.

Dijo Jesús: “Vayan por todo el mundo y prediquen mi Evangelio a toda creatura” (Mc 16,15); “Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28,20); “Enséñenles a guardar todo lo que yo les he encomendado” (Mt 28,20).

Por lo que se refiere al Antiguo Testamento, es suficiente recordar la misión universal del Siervo de Yahvéh, destinado a ser “alianza del pueblo y luz de las gentes” (Is 42,6).

Iglesia católica

¿Por qué, entonces, a la Iglesia, que fundó Cristo, pronto se le añadió la palabra “católica” (San Ignacio de Antioquia, año 110 d.C)? Precisamente por expresar esta característica de “totalidad” y “universalidad” propia de la Iglesia de Cristo. Una sola Iglesia, destinada a llevar la salvación a todos los hombres de todo el mundo, a lo largo de toda la historia; una Iglesia en que se enseñe todo el Evangelio.

No una Iglesia para los judíos, otra para los romanos, otra para los griegos, etc., sino una sola Iglesia para todos los hombres, a cualquier raza o cultura pertenezcan. Una sola Iglesia que abarque toda la historia, desde Cristo hasta el fin del mundo.

No una Iglesia fundada por alguien en algún momento de la historia. Y por fin, una Iglesia en la que se enseñe todo el Evangelio, sin excluir nada.

Parcialidad y exclusividad

Lo contrario de católico es “herético”. No se toma en cuenta todo el Evangelio sino solamente una parte. Se trata de una selección (hairesis = selección). Pues bien, se selecciona una parte del dato revelado (a veces hasta se inventa), se le infla en detrimento de otros aspectos igualmente importantes y se da vida a un nuevo sistema religioso, separado del anterior y considerado mejor: se crea una secta (secta de secare = cortar): por ejemplo, el sábado para los sabatistas, el Espíritu Santo para los pentecostales, el principio del progreso eterno para los mormones, etc.

Evidentemente estos nuevos grupos o sistemas religiosos, que surgen a lo largo de la historia, no cuentan con otra característica propia de la Iglesia fundada por Cristo, que es su “apostolicidad”. Aunque en su membrete pueda haber alguna referencia a los apóstoles (ejemplo, la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús), de hecho históricamente no tienen nada que ver ni con Cristo ni con los apóstoles, puesto que empezaron a existir mucho tiempo después de Cristo y los apóstoles, cuando ya existía la Iglesia católica, fundada directamente por Cristo. Para justificar su apostolicidad, a lo sumo pueden hablar de “sueños”, “visiones”o “parecido” con la Iglesia de Cristo como era en sus orígenes, Iglesia que pronto se llamó “católica”.

“Solamente”

¿Quién no recuerda las afirmaciones de Lutero: solamente la Escritura, solamente la fe y solamente la gracia? Pues bien, se trata precisamente de lo contrario del espíritu católico, que prefiere abarcar e incluir, más que excluir y satanizar. En lugar de la palabra “solamente”, la Iglesia católica prefiere la palabra “también”. La Escritura y también la Tradición, la fe y también las obras, la gracia y también la colaboración personal.

Por lo que se refiere al mismo problema de la salvación, nunca la Iglesia católica afirmó que “solamente” los que pertenecen a ella se pueden salvar. Habló siempre de “plenitud” de los medios de salvación presentes en ella, no de exclusividad o monopolio. En este sentido hasta en el ateísmo, el panteísmo, el esoterismo, etc., puede haber aunque sea migajas de salvación. Satanizar no es propio del “espíritu católico”, a menos que no se trate de Satanás en persona.

Mucho cuidado con el espíritu sectario

Se trata de una tentación siempre latente en muchos sectores de la misma Iglesia católica, aunque parezcan muy abiertos. Se oye decir: “Solamente el Ecumenismo”, “solamente el catecismo”, “solamente tal o cual método de evangelización”, “solamente los pobres”, etc. Son expresiones que manifiestan un espíritu claramente sectario. Si se quiere hablar en tono católico, hay que tratar de incluir más que excluir: “Ecumenismo y apologética”, “catecismo y Biblia”, “este y aquel método de evangelización”, “los pobres y todos los demás”, etc.

Este es pensar y actuar como católicos. Todo lo demás huele a herejía y espíritu sectario. ¡Mucho cuidado!

Flaviano Amatulli Valente (periodismocatolico.com)

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